ICAL - Fotograma de la película de la Sección Oficial ‘Gaza mon amour’, de los hermanos Nasser
VALLADOLID - CULTURA
Miércoles, 28 de Octubre de 2020

65 Seminci (Resumen) – El amor preside ‘Nowhere Special’ y ‘Gaza mon amour’, que se suman a la competición del festival

C.C.P. - Las películas de Uberto Pasolini y los hermanos Nasser conjugan poética y realismo en su apuesta por la humanidad con historias locales y universales

La quinta jornada de la 65 Semana Internacional de Cine de Valladolid dejó en el Teatro Calderón dos historias de amor bien diferentes, la de un padre soltero que padece una enfermedad terminal y necesita encontrar a alguien a quien confiarle a su hijo de cuatro años en ‘Nowhere Special’, de Uberto Pasolini. Por otra parte, los hermanos Nasser regresaron a orillas del Pisuerga para presentar ‘Gaza mon amour’, su nuevo largometraje, un canto a la vida y al amor, que, pese a las dificultades, es capaz de abrirse camino incluso en las circunstancias más adversas. 

Con tono de fábula naíf enmarcada en el ambiente bélico que se respira a diario en la Franja de Gaza, los cineastas desgranan la historia de amor entre Issa, un pescador solterón de 65 años, y Siham, una viuda de la que está perdidamente enamorado.

Los hermanos Nasser aciertan en su aproximación al personaje central, al que acompañan con suave cadencia en sus rutinas cotidianas, desde sus quehaceres pescando con su pequeña embarcación a orillas del Mediterráneo y la relación con su hermana o con su mejor amigo, un joven que sueña con emigrar clandestinamente a Europa dejando atrás a su familia, hasta sus suspiros por Siham, que regenta un taller de costura junto a su hija divorciada. 

Las soledades de Issa y de Shiam se desarrollan de forma paralela, y mientras él pasa las horas escuchando a Julio Iglesias (de quien suena ‘Que no se rompa la noche’ en el film) y otros cantantes románticos palestinos, ella gasta sus horas viendo telenovelas de corte amoroso. El destino dará un vuelco a sus vidas empujándoles a encontrarse cuando aparece en las redes de pesca de Issa una escultura antigua de Apolo, el Dios griego de la lógica y la razón, que despierta el interés del movimiento de resistencia palestina Hamás, interesado por su posible valor económico. 

Sapicada de microgags al sutil estilo de alguno de los clásicos de Jacques Tati (el casting de las aspirantes a esposa, la prueba de los pantalones…), la película brilla al poner el foco en el valor de las pequeñas realidades que nos rodean, y gira en torno a una idea que verbaliza el tasador de arte antiguo al que reclama la policía para fijar el posible precio del hallazgo arqueológico: “Es difícil dar valor a las cosas”. De eso habla ‘Gaza mon amour’, de la melancolía, del valor de la vida, de lo que nos mueve por dentro, de la limpieza de las emociones puras y de cómo una simple mirada cómplice puede hacernos soñar y volar hasta lo más alto, pese a estar enterrados en el último rincón del planeta. 

Presentes de nuevo en Valladolid, los hermanos Nasser explicaron en su encuentro con los medios que el origen de la película está en un suceso real, cuando un pescador encontró en Gaza en 2014 una estatua antigua del propio Apolo, que Hamás confiscó para venderla y financiar la lucha armada contra Israel. 

Cuestionados sobre la situación internacional del sector, los directores explicaron que “hay que ser optimista a pesar de todo”. “Es la primera vez que nos enfrentamos a una pandemia global, y no podemos rendirnos, no podemos pensar que no hay horizonte o bajar los brazos… Siempre hay que tener esperanza”, señalaron.

Respecto al título, apuntaron que hace referencia al clásico de Resnais ‘Hiroshima mon Amour’, en un homenaje al país natal de ambos, Gaza, que calificaron como su “amor”. “La situación en Palestina es muy difícil, pero la gente no se rinde, busca horizontes, siguen buscando, tienen esperanza… caminan, no se paran”, recalcaron.

A su lado en el encuentro con los medios compareció el protagonista del film, Mustafá Abualthanin, que calificó como “maravilloso” trabajar con los hermanos porque “todo lo hacen de forma conjunta”. Respecto a su metodología de trabajo, señaló que “llevan juntos desde que nacieron y comparten hasta el cepillo de dientes”, bromeó. 

Amor fraternal

Siete años después de su última incursión tras las cámaras, con ‘Nunca es demasiado tarde’, el cineasta italiano Uberto Pasolini (más conocido por su faceta como productor en títulos como ‘Full Monty’) presentó hoy en Valladolid ‘Nowhere Special’, su tercer largometraje como director. La película, recibida con aplausos en la 65 Seminci, se inspira en hechos reales para narrar el vínculo entre un padre soltero y su hijo de tres años mientras buscan una familia a la que entregar al pequeño en adopción, ante una enfermedad incurable que empuja al progenitor hacia la muerte. 

El relato se sustenta principalmente sobre la interpretación del británico James Norton (‘Mujercitas’), que encarna a John, un abnegado limpiacristales que vive envuelto en silencio y soledad, entregado a un hijo pequeño que cuida con devoción. Dos tormentos le atenazan: su inevitable futuro, ligado a la enfermedad; y encontrar la mejor solución para el futuro de su querido hijo, interpretado con gancho por el pequeño Daniel Lamont.

De la escasa información sobre el pasado de los personajes que aparece con pinceladas en la película (ni siquiera se menciona qué empujó a la madre de vuelta a Rusia, su país natal, en el metraje), el espectador deduce que la infancia del propio John no fue fácil, pasando por hogares de acogida y luchando contra los elementos, un camino que él ahora intenta evitar para su retoño, para quien busca una vida de oportunidades que él no tuvo. 

La película se detiene en pequeños momentos cotidianos para construir los férreos vínculos que ligan a padre de hijo. Desde un baño espumoso a un desayuno un día cualquiera antes de ir al colegio, y la trama avanza a medida que padre e hijo se citan con diferentes familias que están interesadas en la adopción, en encuentros fugaces que ponen de manifiesto los miedos y miserias de todos los involucrados. 

Con el reto de rehuir del sentimentalismo y el melodrama en una historia tan lacrimógena de partida, Pasolini (que fue integrante del Jurado Internacional de la Seminci hace tres años) explicó hoy en Valladolid que en su aproximación a los personajes se valió de referentes como Ozu o los hermanos Dardenne, que alcanzan a emoción a partir de planteamientos y enfoques “aparentemente sencillos”. 

Pasolini explicó que siempre busca sus historias “en los hechos de la vida de todos los días en diarios y periódicos”. “Leí un artículo que hablaba de un padre que en los últimos de vida fue buscando una nueva familia para su hijo de cuatro años. Era un padre soltero sin familia, la mamá había dejado la familia dos meses después del nacimiento del niño y los dos vivieron juntos como una pareja esos cuatro años. Me pareció inmediatamente una historia muy especial y una oportunidad de hacer una peli de una historia de amor un poquito diferente entre un padre y un hijo. Una peli que te deje esperanza en la vida, en el amor, y me puse a hacer la búsqueda de los asuntos de la muerte, de la adopción”, relató.

El realizador señaló que le gustaba la idea de hacer una película “lo menos dramática posible porque la situación es bastante dramática” y quería darle un “tono” y “volumen muy sencillo y tranquilo, sin hablar, sin contar cosas todo el tiempo, sin discutir de lo que está pasando”. En esa tarea les ayudó sin duda la pareja de protagonistas. Para el papel del padre, explicó que  “necesitaba un actor que tenga capacidad de comunicar muchísimo sin actuar o sin hablar, sin usar la palabra para contarnos lo que está sintiendo. Y James tiene esta capacidad, además de una enorme generosidad, y la dedicó a desarrollar, a construir, a llegar a tener una verdadera amistad con el joven Daniel”, apuntó sobre el joven actor, al que les costó especialmente encontrar.

En la búsqueda del joven actor, señaló que en las escenas en las que ambos comparten pantalla lo que el espectador ve es “una verdadera relación entre ambos”. “Es una historia de amor es verdadera porque lo que ves en la pantalla es una verdadera historia de amor entre ambos. Para mí es un poquito milagro y me da mucha mucha satisfacción”, explicó tras señalar que James le ayudó “muchísimo”. “La peli no sería lo que es sin su generosidad. Trabajó mucho en desarrollar antes de la peli y durante una amistad con el joven Daniel”, completó.

Pasolini recalcó que no se considera a sí mismo “director ni autor”, sino “productor”, pero “de vez en cuando hay historia que me tocan de manera particular”. Sí, explicó que en las tres ocasiones en que se ha lanzado a dirigir se trató de historias que le “tocaron mucho” y empezó a “hacer búsquedas sobre los asuntos de esas historias”. “Son historias muy lejanas a mi vida privilegiada, historias de gente con problemas bien diferentes a los problemas nulos que tengo yo, y el trabajo de búsqueda se transforma en escritura y cuando has escrito un guion es muy difícil pasarlo como un niño a otro, a un director. En tres ocasiones decidí pasar del guion a la dirección, pero soy productor, no soy un verdadero director”, remachó.