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Miércoles, 28 de Octubre de 2026

71 Seminci- Marie Kreutzer se asoma al abismo de la pedofilia en ‘Un monstruo amable’

ICAL - La cineasta austriaca elige como motor de la narración a la mujer del sospechoso, interpretada por Léa Seydoux

Uno de cada cinco niños en Europa sufre abusos sexuales y el 85 por ciento lo cometen personas en las que ellos confían. Datos aterradores que enmarcan ‘Un monstruo amable’, la nueva película de la cineasta austriaca Marie Kreutzer, que hoy se sumó a la competición oficial de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid. La película, que compitió por la Palma de Oro en Cannes, se acerca a una realidad inasumible de la mano de una madre que ve cómo, de la noche a la mañana, su vida se derrumba.

Léa Seydoux interpreta a Lucy, la protagonista, y sobre sus hombros reposa todo el peso de la película. Ella es una pianista de éxito que deconstruye y reinterpreta clásicos de éxito de la música pop, en un intento de apropiarse y cuestionar las letras de grandes temas del imaginario colectivo, siempre compuestas por hombres.

Con una de esas canciones, tamizada por su peculiar filtro personal, arranca la película: ‘Would I lie to you?, de Charles & Eddie; toda una premonición sobre el vuelco que está a punto de derrumbar su vida (Look into my eyes / Can't you see they're open wide? / Would I lie to you, baby / Would I lie to you?). Ella, junto a su marido Philip (Laurence Rupp) y el hijo de ambos, Johnny, de unos diez años, disfrutan de una idílica vida en el campo.

“Estoy aquí para explicarte el mundo”, le dice ella al pequeño, sin saber que pronto todas las certezas que tenía se desvanecerán, y será ella quien precise que le expliquen el mundo que les rodea. Ahí entra en escena la agente Elsa (Jella Haase), que dinamita su hogar al irrumpir en su casa con una orden de registro para decomisar todos los dispositivos de su marido, investigado por tenencia y distribución de pornografía infantil.

El miedo, la incertidumbre, la desconfianza, los recelos y la necesidad de encontrar algo a lo que aferrarse embriagan a partir de entonces al personaje de Seydoux (que ya se alzó con el premio a la mejor actriz en Valladolid hace tres ediciones, por su trabajo en ‘La bestia’), desnortado pero firme en su deseo de proteger a su hijo, con la irresoluble duda de si su marido, del que estaba completamente enamorada, llegó a abusar de él para compartir el contenido online.

Mientras desgrana la crisis de la pareja, y nos muestra cómo el personaje de Seydoux atraviesa todas las fases del duelo, Kreutzer se desvía de forma recurrente con una digresión para mostrar el panorama familiar de la agente Elsa, cuyo padre sufre demencia, aunque ello no le exima de perpetrar otro tipo de abusos hacia la mujer que le cuida, con ella como testigo (y cómplice) silencioso.

La historia pierde fuelle conforme se aleja del relato central, bien sea para seguir a la agente de policía o con el resto del entramado familiar de la pareja protagonista, al presentar a los acaudalados padres de Philip o a la madre de Lucy, interpretada sin mayor trascendencia por toda una estrella como Catherine Deneuve.

La cineasta, ausente en Valladolid, cuenta en las notas de producción del film que el origen del proyecto está en un artículo del semanario ‘Die Zeit’ que cayó en sus manos en el verano de la pandemia, donde se contaba la desarticulación de una red de pederastas al noroeste de Alemania. “No pude acabar de leerlo de un tirón porque me hacía sentir mal físicamente. Estaba en una piscina pública con mi hija y la hija de mi marido. Tuve que dejar el periódico y dar un paseo, como si ya no fuera capaz de ver el mundo y a las familias disfrutando como unos momentos antes”, relata sobre el detonante de la investigación que inició entonces para dar forma a su película.