Nacho Valverde /ICAL - El proyecto artístico 'Insurrecta'
SEGOVIA - CULTURA
Lunes, 29 de Junio de 2020

(Actualización) Segovia se convierte en un museo al aire libre por el V Centenario de la Rebelión Comunera

ICAL - Una treintena de obras de Gonzalo Borondo están ubicadas en 17 localizaciones por toda la ciudad

Con motivo del día festivo de San Pedro, aunque la programación esté suspendida, el Ayuntamiento de Segovia hizo un guiño para no olvidar esta fecha con la inauguración del proyecto artístico ‘Insurrecta’ de Gonzalo Borondo, con un total de 32 obras repartidas por 17 localizaciones distintas, ocupando la vallas publicitarias repartidas por toda la ciudad, excepto el casco histórico, para transformarla en un gran museo al aire libre, dentro de la conmemoración del V Centenario de la Rebelión Comunera.

Una de las características de este exposición, que hoy recorrió el artista acompañado de la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, y la concejala de Cultura, Gina Aguiar, es llegar a toda la ciudadanía de Segovia gracias a la utilización para el arte de estos espacios no convencionales. La situación de las localizaciones invita a descubrir un paisaje segoviano menos conocido, impulsando la visibilidad de los denominados ‘No Lugares’. El proyecto servirá también para poner en valor las vallas publicitarias, de cara a su futuro uso comercial.

Las 32 obras estarán repartidas en 17 localizaciones, ubicadas en diferentes puntos de la ciudad. A su vez, se dividen en cinco capítulos, que hilarán de forma sugerente los hechos históricos de la Rebelión con una lectura personal y crítica del artista hacia la contemporaneidad. El objetivo de Borondo fue busca conmemorar a los Comuneros profundizando en la idea de revuelta y ampliando el análisis de las luchas de poder más allá del marco establecido, aplicándolo a otros frentes como el pulso entre la humanidad y la naturaleza, el diálogo entre lo urbano y el paisaje natural, los efectos de la imposición en la sociedad, entre otros.

El equipo de Gobierno de Luquero no quiso olvidar una fecha tan simbólica para los segovianos como el día de San Pedro, con “un gesto de reivindicación del arte y la cultura como seña de identidad de la ciudad”, teniendo en cuenta que la Rebelión Comunera es “uno de los hechos históricos más influyentes en la memoria colectiva y el acervo popular de la ciudad”.

‘Insurrecta’ incluye la edición de un mapa en el que figurará la ubicación de todas las vallas intervenidas por Borondo, para que los ciudadanos puedan planificar su visión de las obras, paseando, en bicicleta o desde el automóvil. Además, el mapa incluye un relato de la revuelta por cada una de las intervenciones, así como unas marcas en cada parada que señalarán la perspectiva ideada por el artista para la contemplación, aunque se invita a que los espectadores observen las obras con la mayor libertad, y generen sus propios recorridos.

La exposición tendrá una duración de diez meses, hasta el próximo 23 de abril de 2021, fecha en la que culminan las conmemoraciones de la Rebelión Comunera, y su clausura se acompañará con una exposición en la Sala de La Alhóndiga de las obras originales que Borondo ha pintado para la realización de este proyecto. El Ayuntamiento de Segovia cuenta con la colaboración de Acción Cultural Española (ACE).

Además, una de las vallas, que será elegida por votación popular, quedará para siempre como testimonio y recuerdo de esta conmemoración y formará parte del paisaje segoviano de forma indefinida. El artista pintará directamente sobre la valla la obra más votada. ‘Insurrecta’ busca romper las barreras entre arte y vida y rememorar V Centenario de la Revuelta Comunera en Segovia, interactuando con el paisaje de los denominados ‘No Lugares’.

29 de mayo de 1520

El coronavirus no frenó, aunque sí cambio, los planes del consistorio segoviano para recordar este capítulo histórico que, en esta ciudad, se inició el 29 de mayo de 1520, cuando “brotó” en Segovia la llama que prendería la Rebelión Comunera en toda Castilla, con el ajusticiamiento a manos del pueblo segoviano de los recaudadores reales y, posteriormente, del procurador Rodrigo de Tordesillas, acusados de traición por apoyar a Carlos I frente a los intereses de la ciudad.

La ciudad, que había desarrollado a lo largo de siglos un especial celo por sus libertades y autogobierno, se levantó indignada contra lo que consideraron una afrenta y se movilizó en una intensa protesta pública.