LEÓN - CULTURA
Miércoles, 4 de Noviembre de 2026

Una gárgola del Palacio de Gaudí de Astorga, Pieza del Mes en el Museo de los Caminos

ICAL - La relación del arquitecto con el granito de Montearenas permite descubrir la importancia de los materiales y la tradición artesanal en el diseño del recinto

El Museo de los Caminos del Palacio de Gaudí de Astorga dedica la Pieza del Mes de noviembre a ‘Gaudí y la piedra’, con una gárgola de finales del siglo XIX diseñada por el arquitecto catalán y realizada en granito de Montearenas (León). La pieza, conservada en el propio recinto, permite profundizar en la importancia que el arquitecto concedió a los materiales y a su integración en el entorno en el que desarrolló sus proyectos, tanto por sus propiedades estructurales como por sus posibilidades ornamentales. Su forma de entender la arquitectura también implicaba reconocer el valor de los conocimientos tradicionales y de la destreza de los artesanos que trabajaban la piedra y otros materiales, en muchos casos mediante técnicas transmitidas de generación en generación.

En el Palacio de Astorga el arquitecto utilizó granito procedente de Montearenas, en la comarca del Bierzo, que aporta al edificio una presencia rotunda y una identidad material propia. Su elección establece un contraste con la Catedral de Astorga, construida con arenisca de canteras próximas. Se trata de un granito de calidad, grano grueso y aspecto cristalino, extraído en San Miguel de las Dueñas. Esta piedra, de gran resistencia y presencia, ya había sido utilizada en época romana en las importantes explotaciones mineras de oro del entorno berciano.

La extracción y el traslado del granito hasta Astorga estuvieron sujetos a un proceso administrativo y de contratación que se encuentra minuciosamente documentado. El transporte se realizaba mediante carros tirados por bueyes desde la cantera y, posteriormente, por vía férrea desde la estación de San Miguel hasta Astorga. Estos datos permiten conocer no solo la elección de los materiales por parte de Gaudí, sino también la compleja organización necesaria para hacerlos llegar hasta la obra.

La pieza seleccionada es una gárgola que ha perdido la boca torneada que originalmente la embellecía y que permitía la evacuación del agua. Este elemento resulta especialmente singular dentro del edificio, donde las soluciones constructivas y ornamentales se combinan para responder a las necesidades prácticas de la arquitectura.

Las gárgolas tienen su origen en antiguas culturas, como la egipcia, la griega y la romana, vinculadas inicialmente a la conducción y evacuación del agua. Durante el periodo gótico adquirieron, además, una importante dimensión simbólica y decorativa, convirtiéndose en elementos característicos de la arquitectura monumental.

En la obra de Gaudí, subrayan fuentes del Palacio, la piedra trasciende su apariencia sólida y tosca para convertirse en un material capaz de adquirir formas expresivas y orgánicas. El arquitecto supo trabajarla para dotarla de ductilidad visual y delicadeza, integrando elementos funcionales en el lenguaje ornamental de sus edificios.