Miriam Chacón /ICAL - Exposición 'Azul Castilla' de María Tinaut
VALLADOLID - CULTURA
Viernes, 16 de Octubre de 2026

María Tinaut explora la inmensidad de los cielos de Tierra de Campos en ‘Azul Castilla’

ICAL - El Museo Patio Herreriano acoge la muestra hasta el próximo 4 de abril

El ‘Azul Castilla’, la exposición de María Tinaut para la sala 8 del Museo Patio Herreriano, la artista vallisoletana “fotografía sin cámara, ofrece performances sin acción representada y pinta sin pintura”, en palabras del director del centro, Javier Hontoria. La muestra, que puede contemplarse en el recinto hasta el próximo 4 de abril, es fruto de una exploración que realizó a lo largo de un año en Villacidaler, su pueblo materno en Palencia.

A partir de una serie de itinerarios y paseos por diferentes zonas alrededor del pueblo y de la casa familiar, generó unos registros, unos negativos, a partir de materias orgánicas que se iban pegando a unas hojas de transparencia adhesivas. “Eso lo usé como negativos para exponer con la técnica de la cianotipia, a partir de la cual dos químicos reaccionan a la luz del sol y generan imágenes en tonos azules y blancos”, señaló la artista en declaraciones recogidas por Ical.

El “detonante” de la exposición, relató, fue una cita de un teórico francés de finales del siglo XIX que se preguntaba si el pintor podía pintar los azules del cielo a partir de los pigmentos de la tierra. “Tomando esa pregunta como un catalizador de posibilidades, desarrollé este proyecto, que trata de explorar cómo son los azules posibles de Tierra de Campos, trabajando con la tierra y el territorio para intentar registrar la inmensidad y lo inabarcable de los cielos y las cúpulas infinitas que allí se ven”, comentó.

Fue así como cobraron forma dos cuerpos principales de trabajo. El primero de ellos está vinculado a una serie de obras realizadas a partir de fundas de colchón antiguas encontradas en la casa materna; al intervenirlas, reformula su propia técnica para “pintar sin pintura, a través de acciones más pasivas, como teñir y decolorar, coser y remendar, ensamblar…”. El segundo proceso es el de las obras realizadas en los alrededores del pueblo, fuera del hogar familiar, y en ellas formula su deseo de modular diferentes tonalidades de azules realizando “virajes, decolorados, aguas o veladuras”, en un proceso que responde a su anhelo de “no pintar de manera directa, sino planteando estrategias frente a la producción pictórica al uso”.

Sobre los lienzos creados a partir de fundas viejas de colchón, destacó que remiten a una “memoria manual, femenina”, de mujeres de su linaje que intentaron “alargar la vida útil de unos materiales textiles que a duras penas admitían mucha mayor reparación”. “Hay algo bonito en la idea de intentar extender los límites y la capacidad de un material más allá de su propia piel y cuerpo”, señaló en alusión a los remiendos que presentan algunas de las obras, que a ella le evocan ciertos momentos de la pintura minimalista y conceptual de los 70, el arte povera, o incluso el arte abstracto, por su “sistema de rayas, patrones, líneas y franjas que se organizan de una forma más o menos torpe sobre la superficie del material”.

Hontoria, en la presentación, aplaudió el esfuerzo de Tinaut por “hacer pintura desde los márgenes y con unos materiales obsoletos, en los que quizá nadie piense”. A su juicio, “ha sacado un rendimiento maravilloso” de la cianotipia para recalcar “la tensión entre lo íntimo y el espacio abierto que representa Tierra de Campos para lograr una belleza increíble.

Cuestionado por cómo afronta los últimos meses de esta etapa al frente del Museo Patio Herreriano, tras ocho años en el cargo, Hontoria aseguró vivirlos “con la misma ilusión de todos los días”, tras un periodo que calificó como “maravilloso” y “lo mejor” que le ha pasado “profesionalmente”. “tenemos exposiciones interesantes a la vuelta del año, y hay que trabajar con fuerza y con la ilusión de siempre. Y luego, a por otra”, concluyó.