BURGOS - CULTURA
Lunes, 8 de Julio de 2024

Patrimonio da el visto bueno a la ubicación de una de las dos sedes de las casas del Parque Natural de Sabinares del Arlanza-La Yecla en el Monasterio de San Pedro

ICAL - La Comisión de Patrimonio Cultural de Burgos también aprueba la restauración y conservación de esgrafiados en el Monasterio de Santa María de Rioseco

La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de la Junta en Burgos dio hoy el visto bueno al proyecto básico para la ubicación de una de las dos sedes de las casas del Parque Natural de Sabinares del Arlanza-La Yecla en el Monasterio de San Pedro de Arlanza, situado en el término municipal de la localidad burgalesa de Hortigüela.

Con esta actuación, aprobada hoy en la sesión presidida por el delegado de la Junta en Burgos, Roberto Sáiz, se pretende poner en valor un edificio de gran relevancia histórica y cultural, equipándolo parcialmente de un nuevo uso. De esta manera, la Junta espera conseguir que se convierta en un punto de referencia en la zona, no solo por su valor patrimonial, sino también por la dinamización de la vida cultural y empresarial del entorno.

Asimismo, y según reveló la Delegación Territorial de la Junta en Burgos a través de un comunicado remitido a Ical, la Comisión de Patrimonio Cultural informó favorablemente de la restauración y conservación de esgrafiados en el Monasterio de Santa María de Rioseco. La limpieza superficial se realizará con métodos no invasivos, evitando productos químicos agresivos.

También se acordó dar el visto bueno a la consolidación de la muralla del yacimiento de Castromayor tanto para la conservación de la estructura exhumada como para la divulgación y puesta en valor de este bien arqueológico. En este sentido, las acciones se van a realizar siguiendo las recomendaciones ICOMOS (2023), por lo que deben ser las mínimas necesarias, pero garantizando su estabilidad física y estructural, y sobre todo la supervivencia a largo plazo de la estructura. Es por ello que las actuaciones y materiales empleados deben ser reversibles, con la intención de no impedir en el futuro posibles trabajos de conservación ni el acceso a la estructura.