David Arranz. /ICAL - Procesión de la hermandad del silencio.
Martes, 31 de Marzo de 2026
Salamanca guarda silencio ante la Universitaria en una noche de recogimiento
El silencio volvió a imponerse este Martes Santo en el centro histórico de Salamanca al paso de la Hermandad Universitaria del Santísimo Cristo de la Luz y Nuestra Señora Madre de la Sabiduría, que convirtió un año más la noche en un ejercicio de recogimiento, austeridad y profunda conexión entre fe y universidad.
A las 21.15 horas, las puertas de la iglesia del Espíritu Santo, la Clerecía, se abrieron para dar salida a una procesión marcada desde su inicio por la solemnidad. El himno universitario, el ‘Gaudeamus Igitur’, acompañó los primeros compases de un desfile en el que los cofrades, ataviados con túnica y verdugo negro, ceñidos con cordón blanco y calzando sandalias de esparto, avanzaron en riguroso silencio, portando cruces de madera sin desbastar al hombro.
La Hermandad, fundada en 1948 al amparo de las Congregaciones Marianas y en pleno resurgir de la Semana Santa salmantina, volvió a hacer gala de su carácter penitencial, austero y universitario, rasgos que definen una de las procesiones más singulares del Martes Santo.
El tránsito por la calle Libreros condujo a la comitiva hasta el Patio de Escuelas, donde tuvo lugar el acto central de la noche: la Oración y la Promesa de Silencio. Ante la imponente fachada de la Universidad de Salamanca, en un espacio abarrotado desde horas antes por salmantinos y visitantes, el murmullo previo dio paso a un silencio absoluto, casi sobrecogedor, que envolvió el enclave académico.
Allí, el miembro de la Hermandad, Cristo José de León Perera, doctor en Historia Moderna por la Universidad de Salamanca y en Innovación en Ciencias Sociales por la Universidad Pontificia, fue el encargado de pronunciar la oración, en un gesto que refuerza el vínculo entre la tradición cofrade y el ámbito universitario. El acto contó además con la presencia de los capellanes de ambas instituciones académicas.
Tras la plegaria, la Hermandad retomó su recorrido por el casco histórico, acompañada por el Trío Christus, la Banda de Música de Piedrahita y el Coro del Patio de Escuelas, integrado por estudiantes y profesores de la Universidad. Lejos de romper el silencio, sus intervenciones, de carácter sobrio y contenido, contribuyeron a reforzar la atmósfera de recogimiento que define a esta procesión, en la que la Hermandad solicita al público respeto y ausencia de ruido durante todo el cortejo.
Las imágenes del Santísimo Cristo de la Luz, atribuida a Esteban de Rueda y fechada en torno a 1620, y de Nuestra Señora Madre de la Sabiduría, de autoría anónima y anterior al crucificado, avanzaron formando un conjunto de gran belleza que volvió a emocionar al público.
El recorrido continuó por enclaves emblemáticos como la Rúa Antigua, la Rúa Mayor o la plaza del Corrillo, donde la iluminación y el bullicio habitual dejaron paso a una estampa contenida, acorde con el carácter de la procesión. La comitiva regresó finalmente a la Clerecía tras cerca de tres horas de desfile.
De este modo, la Hermandad Universitaria volvió a convertir Salamanca en un espacio de silencio compartido, donde la tradición, la espiritualidad y el peso simbólico de la Universidad se funden en uno de los actos más singulares y reconocibles de la Semana Santa de la ciudad.



