Leticia Pérez /ICAL - El fotógrafo Víctor Hugo Martín Caballero participa en la serie expositiva '_Relecturas' en la Galería Javier Silva
VALLADOLID - CULTURA
Martes, 6 de Abril de 2021

Víctor Hugo Martín Caballero reflexiona sobre la memoria y la vida en ‘Herbario’, su primera exposición individual en la Galería Javier Silva

César Combarros - La muestra, que abre sus puertas en Valladolid el viernes, insufla a través de las fotografías nueva vida a una colección de plantas secas de los años setenta encontrada por el artista

Este viernes, 9 de abril, abrirá sus puertas en la Galería Javier Silva de Valladolid la exposición ‘Herbario’, primera muestra individual del artista vallisoletano Víctor Hugo Martín Caballero en la galería, tras haber mostrado allí su trabajo junto a su mujer Ana Moyano en 2016 (‘Ausentes’) y en 2020 junto a Francesc Ruiz Abad (‘Relecturas #1’). ‘Herbario’ reúne ahora una evocadora serie de fotografías de diversos ejemplares de las plantas secas que conformaban la colección particular que recopiló una joven estudiante de biología a comienzos de los años setenta.

El proyecto expositivo, según relata a Ical el autor, surgió cuatro años atrás, cuando sus padres compraron una casa en la localidad vallisoletana de Villabrágima, de donde proceden ambos. “Husmeando por el desván encontré dos viejos cuadernos escolares donde estaban todas las plantas, y en cuanto los vi pensé que tenían mucho que contar y que tenía que hacer algo con ello”, recuerda.

“Me interesó mucho cómo habían guardado ahí las plantas, y empecé a pensar en la vida que tenían en su momento y en cómo se habían quedado ancladas en el tiempo. Aunque estaban muertas reflejaban mucha de la vida que habían tenido, y me propuse a través de las fotografías intentar insuflarles pulso de nuevo”, relata.

Así, a través de cuidadas puestas en escena y gracias a distintos estudios de la luz y el movimiento, Caballero recupera el latir de esos seres vivos encapsulados en el tiempo a través de las 18 imágenes que conforman la exposición. De ellas, una decena de imágenes son de pequeño formato (25 por 25 centímetros), mientras que cuatro son de 40 por cuarenta y las cuatro restantes, de 75 por 50, transmitiendo desde su propia composición una sensación de intimidad muy adecuada al proyecto. 

El Premio Castilla y León de las Letras, Gustavo Martín Garzo, firma la hoja de sala de la exposición, donde rememora entre líneas y sin citarlos expresamente los veranos de su infancia que pasó en la propia Villabrágima, junto al Canal de Castilla, escuchando historias de seres fantásticos, aparecidos y princesas encantadas, que años más tarde incorporó a su imaginario como escritor.

“En estas fotografías asistimos al diario de una resurrección. Y bien podemos imaginar el momento en que el fotógrafo, tras encontrar los cuadernos, atraído por algo que de momento no entiende, se los lleva con él y los guarda en su casa. Y cómo una noche, en la soledad de su cuarto, los abre y se detiene a observarlos, y al ver los restos de las plantas y hojas que atesoran, la perfecta caligrafía que fija sus nombres, el esmero que se ha puesto al hacerlo, comprende que todo lo que ve habla de esos cuidados de la mirada y la mano que son propios del amor, como si antes que estar cumpliendo con una tarea académica la joven hubiera querido construir una pequeña arca donde guardar las semillas de lo que no debe morir”, relata.

“Y el fotógrafo decide continuar con esa tarea sin saber por qué. Tal vez porque las plantas que ahora contempla son las mismas que él ha visto muchas veces de niño, ya que el pueblo y los lugares de su infancia es el mismo pueblo y son los mismos lugares que aquellos en que la joven las recogió. Unas imágenes que ahora regresan de esa noche que es su memoria, y que al contacto con su mirada desprenden luz, dando lugar a ese fenómeno de la bioluminiscencia propio de los organismos que habitan las profundidades marinas”, añade el Premio Nadal.