Leticia Pérez /ICAL - Rueda de prensa con la participación del alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero; los codirectores del IX Foro de la Cultura, la doctora en Biología Molecular Sara García Alonso y el matemático Eduardo Sáenz de Cabezón; y el coordinador del Foro de la Cultura, Óscar Blanco
VALLADOLID - CULTURA
Viernes, 20 de Febrero de 2026

Las virtudes y los peligros de la inteligencia artificial, a debate en el Foro de la Cultura

ICAL - La IA se desvela tan útil para la ciencia por su capacidad para procesar datos como peligrosa y tramposa si no se utiliza bien

El universo ofrece muchas más preguntas que respuestas. Así se desprende de la conversación sobre su origen con el que se han iniciado hoy viernes los encuentros del IX Foro de la Cultura en el Teatro Calderón, moderado por la bióloga molecular y primera mujer española integrante de la reserva de astronautas de la Agencia Espacial Europea, Sara García Alonso, en el que han participado el doctor en Prehistoria, investigador y arqueólogo Ignacio de la Torre, la física y nanotecnóloga Sonia Contera y el físico teórico Miguel Alcubierre. A partir de la búsqueda en los orígenes, el diálogo ha llegado hasta la actualidad para poner sobre la mesa las virtudes y los peligros de la inteligencia artificial.

En un mundo en el que a largo plazo “habrá viajes interestelares”, como aseguró Alcubierre, Sonia Contera reconoció que existen problemas a los que la ciencia no puede responder. “El universo no se puede comprender de una manera lógica y hay aspectos de la vida que no se pueden estudiar de una forma racional”, asumió. Teorías de otro tiempo ni siquiera sirven actualmente, tal como señaló Ignacio de la Torre: “Se pensaba que el bipedismo y origen de la cultura estaban relacionados”, recordó para remarcar que esa teoría se ha rebatido, tras descubrirse que el ser humano se bajó de los árboles y comenzó a andar “hace 5 o 6 millones de años”, mientras las evidencias culturales y tecnológicas “son de 3 millones de años”.

Sobre si la inteligencia artificial puede ayudar a resolver el enigma del origen, los invitados al diálogo admitieron las posibilidades de esta herramienta al tiempo que alertaron de sus riesgos. Contera situó el comienzo de la IA en los años cincuenta, en un “confluir de ideas, en el que entra también Ramón y Cajal con su red neuronal”. Lo que ha cambiado ahora es que se dispone de fuentes energéticas potentes y puede resultar “muy útil para la ciencia por la cantidad de datos que nos permite manejar”, pero “necesita mucha energía y detrás hay mucha geopolítica”. “Estamos en un momento muy peligroso, lo bueno y lo malo de la ciencia se mezcla, conviene tener sentido crítico”, añadió.

En la utilidad de la IA para analizar y clasificar datos coincidió Miguel Alcubierre, quien alertó del peligro que puede tener esta tecnología fuera de los ámbitos puramente científicos, en el día a día, por culpa de unos sistemas que “están diseñados para validar lo que dices, que genera desinformación y hasta inventa cosas”.

La inversión del sueño

El segundo diálogo de la jornada se dirigió hacia ‘El universo de los sueños’, con la psiquiatra Rosa Molina, el doctor en Ciencias Biológicas especialista en cronobiología Diego Golombek y la periodista y escritora Beatriz Serrano, moderados por la psicóloga clínica Patricia Fernández Martín.

En un mundo en el que el insomnio es un problema más que frecuente, la psiquiatra Rosa Molina insistía momentos antes del encuentro en la importancia del sueño para “la reparación celular, la consolidación de las memorias, el fortalecimiento de nuestro sistema inmune y la regulación de nuestro sistema hormonal y de nuestro mundo emocional”. “Es un mal muy generalizado y hay una asociación entre el déficit de sueño y las patologías neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzhéimer, pero también con las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la diabetes… Muchos neurocientíficos están trabajando el tema del sueño como preventivo, por ejemplo, de las enfermedades neurodegenerativas”, apuntó.

En la misma línea se situó el biólogo Diego Golombek: “Sabemos poco sobre el sueño, pero sin duda sirve para consolidar memorias. Si no dormimos estamos somnolientos, por supuesto, de mal humor, enfermamos más, somos menos productivos, tenemos más accidentes... Los trastornos del sueño le pueden costar a un país entre un 1 y 3 por ciento del producto bruto interno. El sueño es una inversión para estar más sanos”.

Frente a los problemas de salud y de salud mental que comporta el insomnio, la periodista y escritora Beatriz Serrano subrayó el poder salvador de la creación y del arte. “Para mí, la literatura es fundamental en mi vida, creo que me ha salvado en muchas ocasiones de momentos de oscuridad. Creo en la función reparadora del arte. Cuando algo te duele o te preocupa, a través de la construcción de un relato, de enfrentarte a él, consigues llegar a unas conclusiones y darte unas respuestas que quizás necesitabas escuchar. Nadie empieza y termina en el mismo lugar cuando se pone a escribir”, remachó.