Miriam Chacón /ICAL - Los hermanos Luis y Carlos Fresno muestran la reedición del cómic 'Benito Boniato, estudiante de bachillerato' junto con otros ejemplos de sus trabajos
VALLADOLID - CULTURA
Sábado, 21 de Junio de 2025

Benito Boniato, el renacer de un personaje icónico

César Combarros - Dolmen Editorial recupera en una edición integral una de las grandes creaciones de los hermanos Fresno, nacidos en Soria y afincados desde la adolescencia en Valladolid

Han pasado 44 años desde la presentación en sociedad de Benito Boniato, un soñador irredento, adolescente en la España en ebullición de los inicios de los años 80. Fue a través de las páginas de la revista ‘Zipi y Zape’ y de sus respectivos especiales en la editorial Bruguera cuando los hermanos Carlos y Luis Fresno, dos sorianos afincados desde la adolescencia en Valladolid, dieron a conocer a este joven, un díscolo estudiante de Bachillerato sin demasiadas ganas de estudiar, más preocupado por los deportes, las motos, las chicas y la música que por cualquier otra cosa. El personaje “conectó de inmediato con el público”, según recuerdan ahora los autores tanto del guion como del dibujo, pero Bruguera, un gigante editorial que rondaba los 10.000 millones de pesetas de facturación en 1981, presentó suspensión de pagos el verano siguiente y aquello enterró a Boniato, como a tantas otras creaciones que ponían luz en los ávidos lectores que cada semana se aferraban a ellas. 

Benito Boniato fue mucho más que un cómic juvenil: retrataba en clave de humor la vida cotidiana de la España de los 80, con sus contrastes sociales, su imaginario colectivo y sus pequeñas grandes aventuras de instituto, amistad y familia. Ahora, con la ayuda y supervisión de los Fresno, Dolmen Editorial (con su responsable, Vicente García, a la cabeza) acaba de lanzar en las librerías españolas el primero de los cuatro volúmenes previstos para una edición integral restaurada que reunirá, de forma cronológica, todas las aventuras de un personaje deudor del detallista y cuidado cómic franco-belga que siempre apasionó a los Fresno, y que en cierta medida supuso “la entrada en la modernidad europea” de la editorial Bruguera.